FOTOS

 

La obra transcurre en una unidad de tiempo y espacio. En un fantasmal  prostíbulo del siglo XIX. La madama del lugar: “Mamá”-figura de la prostituta- recibe a su amante: el “Bebé Pezuela”-figura del terrateniente que vuelve de carnear indios-. Pezuela necesita negociar la deuda del empréstito contraído con Gran Bretaña y, para conseguirlo, convoca a una partida de naipes a “Sir Popham”-figura del  representante del Reino Unido-. Pierde la partida y para saldar su deuda le ofrece las tierras públicas, la carne , el dominio de los transportes y las franquicias aduaneras, es decir, la patria.

Mientras ocurren estos sucesos el “Mozo”-figura representante del pueblo-servicio del prostíbulo-presencia literalmente silenciosa, es humillado, violentado ,y asesinado en varias ocasiones .

Al final del relato presenciamos la decadencia de los personajes, el desarme de los arquetipos que representan. Como resultado de un clima orgiástico: el inglés Popham satisfecho, ríe hasta morir, Pezuela queda entrampado en su propia trampa-una cabeza de vaca –falsa corona de rey que se corona a si mismo- y presiente “algo oscuro”. Mamá reconoce en esa noche una curda histórica. Por último, el mozo se levanta y se va de escena simbólicamente traspasando la cortina de los abalorios.

Con éste enigmático final ,  concluye esta alegoría que testimonia el asentamiento del Imperialismo de turno.